domingo, 18 de julio de 2010

José B. Lentini

Galería Canaria de Retratos

JOSÉ B. LENTINI
 [1835-1862]
por
Carlos Gaviño de Franchy


A don Patricio Estévanez [1850-1923] habrá que reservar el honor de ser el segundo de los intelectuales del archipiélago preocupado por coleccionar, conservar y dar a conocer un proyecto de Galería de Retratos de Canarios Ilustres.
El primer lugar en esta escueta nómina de curiosos lo ocupa, sin duda, el prebendado don Antonio Pereira-Pacheco y Ruiz [1790-1858] quien, sin disponer de medios adecuados, hizo uso perseverante de su corta capacidad artística para copiar y reunir cuantas fisonomías de insulares célebres tuvo a su alcance, completando su afán recopilador con una notable serie de siluetas en la que plasmó, siquiera en sombras, las efigies de otros muchos individuos destacados que fueron contemporáneos suyos.
Don Patricio logró su propósito compilador, al menos, en dos ocasiones: con la publicación de los grabados xilográficos que figuran a los personajes biografiados en La Ilustración de Canarias [Santa Cruz de Tenerife, 1883-1884] y  formando para el Gabinete Instructivo de la capital tinerfeña una colección de retratos que, en 1887, contaba ya con quince piezas, todas ellas pintadas al óleo, realizadas por los artistas Gumersindo Robayna, Cirilo Truilhé, José Lorenzo Bello, Marcos Baeza y Jorge de Cámara.
Las diversas técnicas fotográficas, divulgadas veinte años antes de su nacimiento, fueron de gran utilidad para los fines que se había propuesto don Patricio, y están en el origen de muchas de las estampas de La Ilustración…, bien por tratarse de retratos directos realizados con estos procedimientos químicos o reproducciones de pinturas y grabados.

Alcanzó don Patricio Estévanez a poseer un amplio repertorio de retratos fotográficos que, a tenor de lo expresado en carta a su amigo el bibliófilo don Luis Maffiotte1, estaba compuesto por más de un millar de ellos.
Mi búsqueda de un retrato de José B. Lentini constituyó, durante años, un permanente fracaso. Sus descendientes no recordaban haberlo visto nunca. Tampoco pude encontrarlo en las diversas colecciones públicas o privadas que hasta entonces había consultado.
Doña Isabel Borges-Estévanez, nieta de don Patricio y conservadora del patrimonio documental familiar, me mostró, una calurosa tarde del verano pasado, el magnífico legado fotográfico de su abuelo. Todavía sorprendido por la multitud de rostros del siglo XIX que veía y me miraban por vez primera, puso esta señora en mis manos un sobre, que había tomado de un cajón del escritorio que perteneció al ilustre periodista, en el que se leía: Este es el único retrato que se conserva del poeta Lentini. En el interior se hallaba un pequeño marco de madera teñida de negro conteniendo un daguerrotipo con la imagen espectral del singular representante del romanticismo canario.

***

 
Don Benito Lentini y Messina, dice Néstor Álamo2 citando a don Domingo J. Navarro, fue un profesor de piano que llegó de tránsito a Las Palmas en unión de una tiple ya gastada, con objeto de dar algunos conciertos que tuvieron poco éxito, pero como en la población había falta de un maestro de piano y la Catedral necesitaba también de un director de Capilla, con uno y otro destino se quedó entre nosotros […] muy pronto se connaturalizó casándose con una joven del país. Se preguntaba luego el cronista por el destino que la pobre tiple gastada tuviera, y si bien no estamos en situación de resolver ese enigma, sí podemos aclarar algunos aspectos de su existencia. Se llamaba doña María Luisa, era natural de Bolonia y estaba casada con Pompilio María Panizza.
La joven del país con la que pretendía casar don Benito no era otra que doña María Severa Negrín y Travieso, hija del doctor en Medicina don Nicolás Negrín de Armas y de doña Rita Travieso, y al efecto tuvo que demostrar su soltería por medio de un Expediente de Libertad que lleva fecha 4 de enero de 18163.

Lentini, nacido en Palermo el día 16 de octubre de 1788, había salido de su patria a la edad de trece años, trasladándose a la ciudad de Génova, de allí a Francia, España y Portugal, no permaneciendo tiempo considerable en ningún Pueblo de los que transité, pues en los tres Reynos gasté año y medio; después hice viaje al Brasil, de donde me regresé a dicho Portugal al cabo de poco tiempo a la Ysla de la Madera, donde residí seis años, hasta que me embarqué para esta Ysla, en donde me hallo […].
Las declaraciones de los testigos ¾entre los que se encuentran músicos, maestros de danza y comerciantes¾ son favorables a su pretensión, pero… algunos de ellos habían escuchado a la cantante Panizza en su casa decir que Lentini había sido proclamado por tres veces para casarse en Lisboa con una cómica, de nombre Rosa. La duda, a la que se aferra el fiscal para negarle su libertad, se esconde detrás de cada renglón escrito en el documento afirmando que al año de su establecimiento en esta hubiese soltado todos los registros de su propensión al Santo Matrimonio, motivo de estas diligencias, contribuyendo no poco a captivar las voluntades del otro sexo más que sus conveniencias, la dulzura de su expresión y trato, continuos rendimientos y besamanos, en que es fecundo como todo Italiano por constitución y carácter nacional; es de temer con fundamento que estas scenas se habían representado o muchas o algunas en los parajes de su tránsito. Finalmente, la despechada María Luisa es llamada de nuevo a declarar y a regañadientes depone que ella misma tenía mayor razón de saber de su estado de soltero por haber estado con dicho Benito Lentini viviendo juntos por más de diez años, porque no obstante el daño que el dicho le hizo en la Gran Canaria, con todo siempre jura la verdad.
Lentini había obtenido la plaza de maestro de capilla de la catedral de Santa Ana el 28 de junio de 1815 y, dos años más tarde, el 10 de enero de 1817, casa en el Sagrario con doña María Severa Negrín, con la que tuvo tres hijos: Rita, nacida el 5 y bautizada el 8 de diciembre de 1817 en la citada parroquia; Pablo, que vino al mundo el 27 de diciembre de 1818 y fue bautizado en la misma pila el primero de enero de 1819, y Mariana, llamada como su abuela paterna, que nació el día 29 de agosto y recibió el bautismo el 6 de septiembre de 1821, también en el Sagrario de la Catedral. Pablo debió fallecer al poco de su nacimiento porque en 1822 don Benito Lentini, viudo ya de doña Severa, muerta a causa de una tuberculosis a los veintiocho años de edad en diciembre de 1821, entabla un largo y enojoso pleito contra su suegro, el doctor Negrín de Armas, pretendiendo obtener para sus hijas Rita y Mariana, la legítima de su abuela materna, doña Rita Travieso4.
         Con la información contenida en este pleito y los datos que se desprenden de la fe de soltería, documentos ambos cuyo conocimiento debo a mi buen amigo don Baltasar Manrique de Lara, así como también el hallazgo y verificación de las partidas sacramentales sobre las que se sustenta este trabajo, podría muy bien escribirse una novela romántica. El periplo vital del músico siciliano da para esto y más.
El 29 de octubre de 1834 vuelve a casar don Benito Lentini, esta vez en Santa Cruz de Tenerife5. La elegida fue una muchacha veinte años más joven que él, doña Tomasa Lindo y Pérez, con la que retorna a Las Palmas, estableciéndose en una casa de la calle de los Reyes en la que presumiblemente nacerían los dos hijos que tuvo en este matrimonio6.
José Buenaventura Benito Tomás Pablo fue bautizado en el Sagrario el 18 de julio de 1835, con escasas veinticuatro horas de vida, y su hermano, Juan Nepomuceno Benito, el 22 de mayo de 1837, a los siete días de su nacimiento.
           Don Benito Lentini falleció en Las Palmas el 16 de mayo de 1846, a causa de la misma dolencia que había padecido su primera esposa. Su viuda volvió a Santa Cruz y, en 1854, vivía en la casa número 1 de la calle del Clavel con sus dos hijos y algunos parientes.
La biografía de José Buenaventura Lentini7 ha sido estudiada particularmente por don Sebastián Padrón Acosta, quien confiesa que a pesar de mi búsqueda no he podido obtener un retrato de José B. Lentini. Yo me imagino a éste, alto, de rostro pálido y encrespada melena, de ojos vivaces, nervioso, misántropo, siempre dramatizando.
 
Un amigo del poeta Lentini, Alfonso Dugour y Ruz [1843-1892]8, citado por Padrón Acosta, lo describe en estos términos: La naturaleza le había dotado de bella apostura al par que de altivo continente; sus negros y rasgados ojos se inflamaban al oír el relato de un hecho sublime, de una acción generosa. Excéntrico, a veces, en sus apreciaciones, mantenía hasta la tenacidad sus opiniones si las creía basadas en lo que él llamaba el fuero de la conciencia. Su carácter tendía siempre hacia la originalidad.
El daguerrotipo que ahora publicamos nos devuelve la apariencia física de una de las figuras cimeras del romanticismo canario.






NOTAS
1 Estévanez, Patricio: Cartas a Luis Maffiotte. Edición, estudio y notas por Marcos Guimerá Peraza. Biblioteca de Autores Canarios. Aula de Cultura de Tenerife. Santa Cruz de Tenerife. 1976.
2 Álamo, Néstor: El Gabinete Literario. Crónica de un siglo [1844-1944]. Biblioteca del Real de Las Palmas. Tomo I. Excmo. Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Gobierno de Canarias. Las Palmas de Gran Canaria. 2004.
3 Archivo Histórico Diocesano de Las Palmas de Gran Canaria.
4 «Demanda de partición intentada por Don Benito Lentini, como Padre y Legítimo Administrador de sus menores hijas Da Rita y Da Mariana Lentini y Negrín. Contra. El Doctor Don Nicolás Negrín Armas. Sobre. Que se declare lo que pertenece a las mismas por herencia de Da Rita Travieso, su Abuela Materna. Juez el de Iª  Instancia. Procurador Martín. Escribano Aríñez. Año 1822». Archivo Histórico Provincial de Las Palmas de Gran Canaria.
5 Expediente matrimonial. Año 1834. Archivo parroquial de Nuestra Señora de la Concepción. Santa Cruz de Tenerife.
6 Padrón de habitantes de Las Palmas. Año 1835. El Museo Canario. Documento que me ha sido comunicado por mi amigo don Juan Gómez-Pamo Guerra del Río.
7 Padrón Acosta, Sebastián: Retablo canario del siglo XIX. Edición, notas e índices por Marcos G. Martínez. Biblioteca de Autores Canarios. Aula de Cultura de Tenerife. Santa Cruz de Tenerife. 1968.
______________: Poetas canarios de los siglos XIX y XX. Edición, prólogo y notas por Sebastián de la Nuez. Biblioteca de Autores Canarios. Aula de Cultura de Tenerife. Santa Cruz de Tenerife. 1978.
Valbuena Prat, Ángel: Historia de la Poesía Canaria. Tomo I. Seminario de Estudios Hispánicos. Volumen I. Universidad de Barcelona. Barcelona. 1937.
8 Dugour, José Desiré: Historia de Santa Cruz de Tenerife. Introducción de Carlos Gaviño de Franchy. Julio Castro Editor. La Laguna de Tenerife. 1994.

No hay comentarios:

Publicar un comentario